¿Sigues programando como en 2005?
Programar en Flash fue mi entrada real al mundo de la programación.
Hablo de mediados de los 2000. No sabía “programar”. Solo diseñaba. (De niño había tocado algo de MS-DOS, muy básico, casi experimental, pero aquello era otra cosa.)
Recuerdo perfectamente una escena.
Tenía que repetir un mismo patrón visual decenas de veces.
Y lo hacía a mano.
Copiar, pegar, mover, ajustar.
Una y otra vez.
Hasta que algo en mi cabeza empezó a incomodarse: “Esto tiene que poder hacerse solo. Esto tiene que ser automatizable.”
Parece una tontería, pero yo no tenía lenguaje para explicar lo que estaba sintiendo. No sabía ni lo que era un bucle.
Y así fue como descubrí el FOR.
De repente, una sensación se convirtió en herramienta: en vez de repetir yo, repetía el código.
Y para mí eso fue magia.
Durante años, esa misma sensación ha vuelto de forma recurrente.
Cuando empiezo un proyecto en WordPress, en esencia repito siempre un patrón: uso mi propio boilerplate, adapto estructura, defino base, y luego aplico un diseño custom.
Cada proyecto es distinto, sí.
Pero hay una parte grande que es siempre la misma.
Y dentro de mí volvía esa voz:
“Esto también debería ser más fácil.”
“Esto también debería poder automatizarse mejor.”
“Estoy invirtiendo demasiada energía en repetir.”
Lo curioso es que durante mucho tiempo no sabía qué alternativa había. Solo sentía el límite.
Hasta que hace un par de años volví a dar otro salto.
Uno parecido al de aquel FOR en Flash.
La diferencia es que ahora el catalizador es la IA.
He empezado a automatizar procesos básicos, sencillos, pero que me quitan trabajo o lo aceleran de verdad.
Y aquí viene la parte importante:
La clave no es “pedirle cosas a la IA”.
La clave es darle el patrón correcto.
Estructura.
Reglas.
Normas.
Y ejemplos.
Y luego seguir un método.
En mi caso, suele ser algo así:
Descomponer el proyecto en módulos.
Wireframe (desde una captura de Figma o incluso un dibujo a mano)
Aplicar lógica según mis indicaciones previas (estructura, naming, componentes, limitaciones reales del proyecto), CSS y JavaScript al final, como capa de acabado y comportamiento.
Paso a paso.
Y con una condición que no negocio:
cada paso requiere validación y revisión.
Porque la alucinación sigue formando parte del proceso.
Todavía no se puede evitar.
No es perfecto.
Pero sí es una nueva manera de trabajar.
Y lo más interesante es esto:
No siento que “la IA programe por mí”.
Siento que vuelvo a programar mejor.
Como si hubiese reaparecido aquella magia que sentí con Flash, pero en versión adulta: ya no es solo un bucle que repite elementos, es un sistema que repite criterios.
Y cuando consigues eso, de pronto el foco vuelve a donde siempre debería estar: en entender lo que estás construyendo y no en repetir tareas.
¿Has notado alguna vez esa sensación?
Esa de pensar: “esto que hago cada día… debería poder automatizarse”?
Porque si la has sentido, igual estás más cerca del siguiente salto de lo que crees.